5 claves para ser feliz según los clásicos

En los últimos tiempos, hemos visto como proliferan los libros de auto-ayuda. Para ello, no hay más que ir a las librerías de los centros comerciales, durante el periodo navideño (u otro cualquiera), para ver esos libros en primera fila. Tienen títulos impactantes y los hay por docenas!. Algo más escondidos y después de rebuscar, con títulos no tan impactantes, y otros precios,  podemos encontrar los libros clásicos de filosofía. Si no nos dejamos atrapar por los aspectos más comerciales y hacemos una comparativa de contenidos, veremos que el  filosófico es mucho más completo y empírico en esta materia. Además, si hacemos una comparativa de los contenidos, nos daremos cuenta que dicen lo mismo, cambiando la forma, aunque ( pequeña diferencia) los clásicos lo han dicho 2000 años antes.

En este post, por las fechas tan comerciales en que nos encontramos, he querido recopilar 5 claves para ser feliz o manejar tu vida de una manera mejor,  según los clásicos, concretamente, según el estoicismo, adaptándolo eso sí, a nuestro tiempo.

Os puedo garantizar, que si tenéis la paciencia suficiente para leer todo el artículo, y seguís estos 5 consejos, vais a poder sin duda acometer cualquier tipo de problema que tengáis en este momento.

  1. Los acontecimientos no te alteran, l0 hacen los pensamientos

Imaginaos que estamos a disgusto en un trabajo, los domingos con nervios porque al día siguiente hay que ir a trabajar. Además el trabajo nos está impidiendo poder desarrollarnos vitalmente (quiero dramatizar un poco para que sea más evidente el ejemplo). Un día, el jefe viene y se obra el milagro, nos despide!  Sería sin duda una buena noticia, la sensación sería positiva.

Mismo escenario laboral, pero en este segundo caso, la persona se encuentra bien en el trabajo, está satisfecha. Además tiene expectativas de poder jubilarse en la empresa en los próximos digamos….. 25 años (que teniendo en cuenta la situación económica actual es mucho suponer). Viene su jefe y la despide. Como se sentiría en ese caso?.

Ambos acontecimientos son exactamente iguales en forma, aunque los pensamientos  que manejamos al respecto son diametralmente diferentes. Los estoicos ya decían que no hay malos ni buenos acontecimientos, únicamente percepciones al respecto, que nos hacen interpretarlos.

En 1953, Albert Ellis, reconocido psicólogo fundador de la corriente racional emotiva conductual, psicoterapia dominante a nivel mundial en el momento actual, adaptó este concepto y lo utilizó para resolver los problemas más comunes con pensamientos racionales. Ellis averiguó que la mayor parte de los problemas se producían por la interpretación que hacemos, a través de pensamientos irracionales. Eso me hace pensar que tiene gracia que precisamente  hace 2000 años, los estoicos ya se dieron cuenta de algo que recuperó Ellis y es tendencia mundial.

«Si me despiden del trabajo, nunca me recuperaré». Me despiden del trabajo (es el acontecimiento), nunca me recuperaré (es el pensamiento irracional). Evitar los pensamientos irracionales hará que interpretemos las situaciones de una manera totalmente diferente.

  1. Controla lo que puedas e ignora el resto.

Los estoicos siempre se hacían la siguiente pregunta ante un problema. Puedo hacer alguna cosa ante este problema?

Por ejemplo, he organizado para dentro de una semana una barbacoa con los amigos (imaginemos que es verano), pero me estoy preocupando por si va a llover o no, y ello me va a arruinar el plan. Esa posibilidad me hace tener ansiedad (como miedo anticipatorio). Podemos hacer algo respecto de la lluvia? no verdad?, entonces, los estoicos decidían no preocuparse, ya que no podían hacer absolutamente nada al respecto. Sobre todos los acontecimientos para los que no se puede tener un control, es mejor ignorarlos.

Si continuamos preocupándonos, conseguiremos empeorar la situación y entraremos en un círculo que se retroalimentará. Leer más sobre ansiedad.

La ansiedad, tristeza y preocupaciones son respuestas generalmente irracionales, con las que reaccionamos cuando nos sobrevienen acontecimientos futuros que no podemos controlar. Por tanto, es mejor ignorar dichas situaciones. Pero qué hacer además? Continúa leyendo el tercer punto, si quieres saber más…

  1. Acepta todo, pero sin pasividad.

Se trata de un aspecto en el que todo el mundo suele tener problemas, por la dificultad para entender el concepto. Hay que decir que aceptar no significa rendirse. Para entenderlo, vamos a irnos al contrario, «rechazar», y pondremos unos ejemplos

  • Los padres de otros niños no deberían gritar en los partidos de futbol
  • La gente no debería ser tan agresiva
  • Mi familia no debería tratarme así de mal

Los 3 son ejemplos de claros rechazos, pero en los 3 casos hay además una actitud pasiva al respecto. Deberían…

Albert Ellis sostiene que para ser feliz debemos evitar anteponer la palabra «debería» en cualquiera de nuestras afirmaciones, que implica el concepto rechazar, y es totalmente irracional y sin funcionalidad alguna. Las emociones negativas vienen de pensamientos irracionales. Pero eso no significa que debamos tener una actitud pasiva al respecto. «Puede que llueva, pero podemos llevar paraguas«, podemos señalar a un padre lo desafortunado de su actuación, o hacer ver a alguien que una actitud agresiva no conduce a nada, también podemos hablar con nuestra familia.

Los estoicos ya  nos señalaban que hay que aceptar los acontecimientos tal y como llegan, aunque una vez que los analizamos, tendremos que decidir lo que hacemos al respecto, con una actitud activa y asertiva. De la asertividad hablaremos en un artículo más adelante.

Esto sucede porque ante cualquier acontecimiento venidero, tenemos expectativas. Empezamos una relación sentimental con una persona y nos creamos (analizad la palabra crear!) unas expectativas de como creemos que será. Cuando la realidad empieza a ser diferente de nuestras expectativas, acostumbramos a rechazar, de forma pasiva (como en el anterior punto), y ello nos lleva inexorablemente hacia la inestabilidad emocional. Aceptarlo y tener una actitud activa nos libera de problemas emocionales.

Dominar las expectativas, aceptar los acontecimientos pero con una actitud activa al respecto, hará que podamos enfocar los problemas y encontrar soluciones con la mente mucho más abierta y despejada. Al no estar influidos por pensamientos irracionales y sus consecuentes emociones, nos encontramos con soluciones mucho más creativas y sorprendentes. Del mismo modo, las personas que nos rodean también se dan cuenta de ello y nos perciben con mucha más atención.

  1. Empieza el día con un ritual

No estoy hablando de hacer nada raro, simplemente me refiero a que múltiples investigaciones muestran que empezar y acabar el día con ritutales, pueden mejorar la vida mucho. Tal y como los estoicos  también argumentaban, y más tarde me he encontrado con varias corrientes de psicología que lo defienden.

Los estoicos afirmaban que el día había que empezarlo pensando en las personas, y en los acontecimientos con las que te tendrías que enfrontar durante la jornada, con todo tipo de detalles sobre los pormenores más negativos con los que te puedes encontrar. Esa anticipación no es pesimista ni mucho menos. Te permite en cambio anticipar todos los sucesos con los que te puedes encontrar, entendiendo de manera más clara los motivos por los que las personas actuarán de un modo determinado y extrayendo soluciones, y permitiendo una capacidad reactiva muy superior.

La corriente iniciada en Palo alto, con Paul Watzlawick y Giorgio Nardone, terapia estratégica breve, que tan eficaz se muestra para resolver problemas fóbicos (entre otros), utilizan la prescripción de pensar en la peor posibilidad en la que se pueden encontrar los pacientes, para resolver los miedos más profundos y más resistentes. Estos investigadores han obtenido unos resultados tremendamente alentadores y rápidos en resolver situaciones realmente incapacitantes, que implica la necesidad de tenerlos muy en cuenta.

Por tanto, recomendamos empezar el día dedicando 10 o 15 minutos, mientras tomamos el café a anticipar todo lo que nos va a acontecer durante el día, pero recordad, poneos en las mayores dificultades que os vais a poder encontrar. Estaréis actuando como lo hacía Seneca hace 2000 años.

  1. Escoge que tipo de hijo quieres ser.

Si has llegado hasta el último punto, te preguntarás, que quiero decir con este título. Ya lo se, suena un poco raro.

El título viene a propósito de uno de los mejores y más influyentes filósofos y pensadores de la época de esplendor del imperio romano, y sufista reconocido, además de nacido en Córdoba, Séneca.

Séneca decía que «ninguno de nosotros escogemos el tipo de padres que tenemos, ya que nos vienen dados, pero si que en cambio podemos escoger que tipo de hijos vamos a ser». Y a donde quiero llegar con esto?

Al respecto de este aspecto, hay numerosas investigaciones que han reconocido la importancia de tener un mentor.  Alguien en quien fijarnos cuando hacemos las cosas. Tener en cuenta como lo haría esa persona, para hacerlo nosotros mismos. Necesitamos que sea alguien a quien admiremos, y que hayamos podido observar en diferentes situaciones.

Así, cuando tenemos por delante un reto, podremos pensar en como actuaría esa persona. Como lo haría nuestro mentor? Os viene a la cabeza alguien en estos momentos?

Eso nos ayudará a tener un punto de vista más alejado de nosotros. Y esa distancia nos permite actuar con más racionalidad, obteniendo unos mejores resultados para las situaciones que tenemos que afrontar. Nuestro control emocional será más fácilmente manejable.

 

Resumen

Estos pensamientos tienen más de 2000 años y a día de hoy se siguen aplicando por los mejores pensadores.

  • Los acontecimientos no tienen importancia, en cambio como los interpretamos será crucial en los sentimientos y emociones que nos despiertan
  • Diferencia las cosas que puedes controlar, ignorando el resto. Sigue el principio de «Si tiene solución es un problema, si no la hay deja de serlo y hay que ignorarlo».
  • Acepta las cosas como llegan pero sin pasividad. Analizando que podemos hacer al respecto.
  • Empieza el día analizando todo lo que vas a enfrentar. Ello te proporcionará múltiples ventajas.
  • Escoge un mentor en el que fijarte cuando tengas un reto por delante.

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