Carta a un adolescente

Acabamos de pasar 2 meses de confinamiento por el COVID-19, y sin duda creo que uno de los colectivos que peor lo ha pasado sois los adolescentes. Si tienes entre 10 y 18 años, acabas de vivir una situación muy complicada Has estado sin salir de casa, sometido a las normas de los adultos y sin tener un respiro. Probablemente con broncas, tensión por los estudios y sin un aliciente como poder ver a tus amigos.  Además, muy probablemente habrás visto a los adultos en un estado de nerviosismo que no te habrá ayudado.

Con este artículo quiero ayudarte a comprender en que momento estás y por lo que estás pasando.

¿Qué me está pasando?

Ante todo, creo que es necesario que sepas el punto donde te encuentras.  Estás en una etapa de transición entre la niñez y la edad adulta. No te quiero llenar la cabeza de datos, pero se están produciendo cambios muy importantes en tu cuerpo y en tu cerebro. Cambios que te permitirán adaptarte en el futuro a la vida en sociedad, pero para eso queda mucho. Ahora, sientes que estás perdido. Eso es normal, todavía no está del todo definida tu personalidad, y por ello es tan importante la opinión de los demás. Por eso, te puede preocupar mucho lo que tus amigos o conocidos opinan de ti. Pero tranquilo o tranquila, no siempre será así. Eso cambiará y no tardará mucho.

Aunque puede que sientas que quieres u odias mucho a tus padres,  tienes la sensación de que ellos no te entienden. Parece que están en otro mundo. Que la comunicación está cerrada con ellos, que nunca te entenderán Quienes necesitas y te entienden más son tus amigos. Es con ellos con quienes te sientes realmente relajado. Pero, que te fallen tus amigos sería la peor de las calamidades. Por eso necesitas alejarte de tus padres, y acercarte a tus amigos. Tus padres ya han vivido su vida, no? pues que te dejen vivir la tuya te dices.

Siempre que tienes que hablar con tus padres es por problemas. Las notas, los deberes, el ejercicio físico, haz esto, haz lo otro. Te dicen lo que tienes que hacer pero tú, piensas de otra manera. Normalmente la contraria.  Si intentas hablar, no te dejan y quieren imponerte su forma de pensar. Por eso, muchas veces se acaba discutiendo Crees que no hay nada que hacer.

Pero aunque piensas eso, de reojo siempre vas a necesitar mirar a tus padres. Lo que hacen y lo que dicen. Su opinión y sus consejos. Y aunque no te guste que te digan ciertas cosas, en caso de que no lo hicieran haría que estuvieses mal.

Pero, ¿Por qué me pasa eso?

En tu cerebro se están produciendo cambios. ¿Sabías que tienes 100.000 millones de neuronas?. Dirás, ¡eso es una barbaridad! tantas neuronas tengo en el cerebro? Pues si, pero no las vas a necesitar todas. Durante la adolescencia se va a producir el podado neuronal. Las neuronas que utilicemos (las que tengan actividad sináptica) las conservaremos y las que no las eliminaremos. Eso quiere decir, que según tu cerebro salga de esta época de tu vida, así serás tú en el futuro. Que fuerte, ¿no?. Creo que vale la pena seguir avanzando…

«Cuida de tu cerebro ahora, y tu cerebro cuidará de ti en el futuro». F. Jensen, neuróloga.

Por eso, la adolescencia es una época en que tu cerebro puede aprender más y mejor, pero claro está, de todo. Lo bueno y lo malo. Aprenderás más fácilmente un idioma, aprenderás más fácilmente hábitos deportivos, o hábitos de estudio. Pero también es más fácil la implantación de adicciones o conductas machistas o xenófobas (dígase negativas). Así, si empiezas a fumar tabaco o porros a los 15 años te será más difícil dejarlo que si empiezas a los 25. Ello se debe a que se habrá establecido un circuito en tu cerebro, y será más difícil de cambiar en el futuro. Estarás moldeando tu futuro yo.

Pero el cerebro irá madurando poco a poco. Y ¿cómo madura?. Lo hará de atrás hacia adelante. Una de las zonas de más temprana maduración es el sistema límbico, encargado de las emociones, y la más tardía la corteza pre-frontal, que se encarga de las conductas ejecutivas, y de dar la respuesta emocional adecuada.

Por eso, los adolescentes podéis tener reacciones emocionales exageradas, que los adultos no comprendemos. Creo que se nos olvida que también fuimos adolescentes. Tenéis emociones pero todavía no podéis regularlas. Sentís con más fuerza la tristeza, la alegría, la vergüenza o la ira, y todavía no podéis regularlas. Es como conducir un formula 1 por una carretera secundaria. Por tanto, por mucho que a veces os pidan que os contengáis, será difícil conseguirlo, ya que todavía no tenéis la herramienta: el córtex prefrontal maduro.  En otro post os hablaré de Phineas Gage y como se dañó la corteza prefrontal (se clavó una barra metálica en el cerebro que le atravesó la cabeza) y lo que la ciencia aprendió con ello. Os resultará sin duda muy interesante, ya que el bueno de Phineas era una persona madura y trabajadora, pero se convirtió en una persona irracional e impulsiva. Claro, su córtex prefrontal se vio dañado. ¡Aunque parezca mentira no murió con el accidente!

¿Pero qué puedes hacer para llevar mejor la situación?

Vale, hasta aquí hemos aprendido:

a. Mi cerebro está en formación, y se está produciendo una poda neuronal. Así es importante que y quien influencia mi cerebro

b. Mi corteza prefrontal no está todavía madura, por eso a veces no controlo mis emociones.

En primer lugar, si has llegado hasta aquí, enhorabuena. Saber como funciona tu cerebro es un primer paso importante y denota que tienes un grado de responsabilidad muy importante para tu edad. Pero basándonos en la explicación que te he dado quiero darte unos consejos, lo que según mi opinión puedes hacer:

  1. Escoge muy bien de quien te rodeas.¿Qué te aportan? ¿te influencian positivamente?. Los amigos y amigas son muy importantes en esta fase, pero si ves que no encajas en un grupo, no te desesperes. Eso se deberá a que no va contigo. Busca algo más adecuado.
  2. Tus padres no son perfectos, pero intenta escucharles y quedarte con las cosas que tengan sentido, que seguro que son muchas. Recuerda que ellos han pasado por lo mismo que tú estás pasando.
  3.  Confía en los profesores. Son personas que pueden ayudarte y mucho. Si te abres explicándoles alguna duda o problema te pueden sorprender.
  4. Vigila lo que consumes. Estás en una época de probar cosas, no cuesta nada contrastar información antes de hacerlo. Y por favor, no creas todo lo que dice google, busca fuentes fiables. El tabaco, el alcohol y el THC (porros) u otras drogas, como el azúcar (bebidas azucaradas, repostería industrial etc) entrañan peligros que debes conocerlos. «La información es poder«
  5. Haz deporte y ten hábitos saludables. Para ti será muy bueno cuidar tu cuerpo, ya que lo vas a llevar contigo toda la vida, y tener unos hábitos saludables va a hacer que todo te vaya mejor. Practicar deporte, dormir las horas adecuadas, mantener horarios, comer equilibradamente y regular las horas de pantallas será muy positivo para ti.
  6. Haz deporte neuronal. Igual que cuidas tu cuerpo, cuida de tu cerebro. Mantenlo activo, estudia, lee, infórmate, aprende idiomas, memoriza, etc. Así conseguirás regular la poda neuronal de la que te hablaba. «Cuida tu cerebro ahora, y él cuidará de ti en el futuro»
  7. Si alguna vez tienes una reacción emocional exagerada, no te preocupes, relativízala, serénate y aprende de ella. Con el tiempo te será más fácil controlarla, pero de momento, prueba de hablar con las personas que se han visto afectadas para que no se preocupen. Al fín y al cabo, tienes un cerebro en formación.

Espero que te sirvan estos consejos y sobre todo enhorabuena por haber llegado hasta el final de esta carta.

Desea lo mejor para ti:

Jordi Martínez Bonillo

Un psicólogo preocupado por ti.

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