DETRÁS DE CADA NIÑO DIFÍCIL HAY UNA EMOCIÓN QUE NO SABE EXPRESAR

Son muchos los padres y madres que se quejan de que su niño es muy difícil, que siempre está lleno de rabia  y que desahoga de forma inapropiada; con rabietas, malas palabras o con desobediencia.

Tenemos que tener claro que ningún niño es igual a otro, y que ninguno de nosotros podemos saber tampoco qué tipo de necesidades pueden tener esas criaturas que acabamos de traer al mundo y para los cuales, queremos todo lo mejor. Los niños difíciles suelen generar niveles de estrés muy elevados en los padres.

  • Los niños difíciles y la emoción contenida.
  • Un niño difícil no siempre es consecuencia de una mala crianza. No debes culpabilizar a nadie.
  • Hay niños con altas demandas que piden muchísimo más que el resto, es su personalidad, forma de ser, y ello no quiere decir que como padres hayamos hecho algo mal.
  • Un niño que demanda y no recibe lo que busca o que no sabe expresarlo, acaba frustrándose.
  • Los niños difíciles requieren un mayor nivel de atención, comprensión, apoyo e incluso creatividad por parte de los padres.
  • Cómo ayudar al niño difícil a canalizar sus emociones.
  • Usando verbalizaciones simples como: “yo confío en ti”, “yo sé que vas a poder con esto”, “yo sé que eres especial”, “yo sé que eres un niño valiente y por eso te quiero”…
  • No sondees, no interrogues. Descubre cual es el momento en el que el niño se siente más cómodo para hablar.
  • Dale confianza, cercanía y comprensión. Cuida mucho el tono de tu voz.
  • La comunicación debe ser diaria y continuada.
  • Nunca te rías o ironices de lo que digan tus hijos. Para ellos es muy importante y si ven que te ríes evitarán sincerarse contigo.
  • Enséñale que cada emoción puede transformarse en una palabra, que la rabia tiene forma, que la tristeza se puede compartir para aliviarla, que llorar no es malo y que tú siempre estarás para escucharle.
  • Enséñale a respirar, a relajarse, a canalizar sus emociones a través de determinadas actividades con las que desahogarse y distraerse.
  • Enséñale a aceptar la frustración a que el mundo no puede ser siempre como ellos quieren.
  • Enséñales a escuchar y a hablar con asertividad. Que todo lo que digan va a ser importante para ti.
  • Enséñales a tener responsabilidades, a valerse por sí mismos en cada paso y decisión que dan.

La emoción es la fuente de energía humana, es la llave que debe guiar a los niños, primero para entenderse a sí mismos, y para después, entender al mundo. 

 

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