Educación emocional en los niños: ¿Por qué es importante?

Creo que si has llegado a este post es porque estás interesado en educar emocionalmente a los niños. Sin duda estarás de acuerdo en que la educación emocional es algo fundamental. Pero… Educación emocional en los niños: ¿Por qué es importante? ¿de qué hablamos cuando decimos inteligencia emocional? ¿Se puede desarrollar?, y sobre todo ¿Cómo podemos ayudar a desarrollarla en niños?.

En este post vamos a intentar dar respuesta a estas preguntas:

Qué quiere decir inteligencia emocional

La inteligencia emocional es la habilidad humana para identificar, comprender, expresar, gestionar y transformar las propias emociones y las de las otras personas.

  1. Por tanto, estamos hablando en primer lugar de identificar las emociones. Saber distinguir nuestro estado emocional y el de los demás.
  2. También hablamos de comprender las emociones y como actúan. Que no son ni buenas ni malas, las tenemos y tienen un motivo para aparecer. Saber la razón será básico para manejarlas.
  3. Expresar las emociones será igualmente básico si queremos transmitir nuestro estado. Eso nos ayudará a relacionarnos de una manera saludable y franca socialmente.
  4. Por último, la capacidad de transformar las emociones. Un punto sobre el que muchas veces se quiere ir directamente, pero para el cual será totalmente necesario el reconocimiento y comprensión.

Por tanto inteligencia emocional se refiere a IDENTIFICAR. COMPRENDER. EXPRESAR Y TRANSFORMAR.

¿Por qué es importante?

Hablamos de la importancia de la inteligencia emocional, pero por qué es tan importante:

  • Va a poder establecer mejores relaciones sociales. Está claro que se trata de una habilidad que va a permitir el desarrollo de la empatía, aspecto clave para las relaciones sociales. Y como hemos visto en otros artículos.
  • Va a tener más estabilidad para encarar los problemas vitales. Sin lugar a dudas, un mayor control emocional permite una mayor objetividad en la toma de decisiones y ello da un valor añadido a la hora de encarar los problemas vitales.
  • Va a poder gestionar mejor las transiciones emocionales. En la vida nos vamos a tener que enfrentar con las transiciones emocionales, que implican pasar de un estado a otro. Por ejemplo, salir de un estado de ira. Con una buena educación emocional, estas transiciones se van a poder gestionar de manera más adecuada.
  • Va a tener más éxito laboralmente. Está comprobado que la inteligencia emocional es una competencia que se valora más que la propia capacidad cognitiva (inteligencia comúnmente entendida). Ello se debe a que permite fomentar el trabajo en equipo e implica una mayor competitividad.

¿Se puede desarrollar? ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollarla?

La respuesta es claramente que sí. Hace años cuando se hablaba de educación únicamente pensábamos en el curriculum académico, se pensaba en la ortografía, las matemáticas, geografía e historia y, en general, materias comunes sin plantearse como se sentían los niños en el proceso de aprendizaje. Hoy en día se sabe que teniendo en cuenta la parte emocional, no únicamente conseguimos mejores resultados académicos, sino personas mucho más estables y valoradas socialmente. Esto sin duda redunda en un beneficio como sociedad.

De hecho, hay muchos educadores que ya consideran el contenido académico en un segundo plano y consideran mucho más fundamental el desarrollo emocional. Quizás conscientes de que resulta más fácil conseguir los objetivos académicos con una mayor base emocional.

Pero ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar la inteligencia emocional?

  1. Ser conscientes de nuestras propias emociones. Los niños estarán pendientes de nosotros para saber que sentimos y como actuamos con nuestras emociones. Les vamos a transmitir alegría, felicidad y amor, pero también tristeza, miedos y ansiedad o enfado. Queramos o no queramos, los niños nos van a observar y van a prestar atención a nuestra comunicación no verbal. Por tanto, naturalizar lo que sentimos y ser transparentes será importante para naturalizar sentir emociones como la tristeza, el enfado, el odio, etc.
  2. Al ser conscientes de lo que estamos sintiendo, nos será más fácil ponerles palabras y explicarles por qué pasa y que pueden hacer con ellas, como pueden gestionarlas.
  3. Una importante lección: las emociones preparan para la acción. Las emociones nos preparan para el cambio, para el movimiento, para la reacción ante algo. La emoción no es mala ni buena, sino que nos prepara para reaccionar ante algo. El enfado nos hace reaccionar ante una injusticia, la tristeza ante una decepción, etc.
  4. Empatía. Naturalizando las emociones vamos a desarrollar de una manera importante la empatía en nuestros «peques». Van a empezar a interpretar el mundo a través de nuestras reacciones como padres.
Jordi Martínez psicólogo
Jordi Martínez, psicólogo

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