El conflicto de pareja

Cuando hablamos de «El conflicto de pareja», lo primero que tendríamos que preguntarnos es cuantas personas hay implicadas. Suele ser difícil encontrar conflictos en los que no haya involucradas terceras personas, aunque no sea de manera directa. Si estás viviendo un conflicto con la pareja, tendías que preguntarte si  esas personas pueden ayudar en la resolución del conflicto o pueden perjudicar. Si no hay consenso al respecto, es del todo probable que perjudiquen, ya que no será aceptada por una de las partes.

Un conflicto es muy diferente a un problema. El conflicto es subjetivo, y existen múltiples factores que influyen: las emociones, las diferentes percepciones, la relación de poder entre las personas, las dinámicas que hay creadas…. En cambio un problema es objetivo, es un hecho demostrado. Es importante tener clara la distinción entre problema y conflicto. Un problema forma parte de un conflicto, pero existen muchos otros factores, que vamos a enumerar:

Las emociones y los sentimientos influyen de manera notable en un conflicto. Cabría analizar como nos sentimos antes de entablar un diálogo, porque será un punto más importante incluso, que el propio problema. Un buen análisis nos permitirá actuar de manera más objetiva, y por tanto, con mayores posibilidades de resolverlo.

La dinámica de la relación será muy importante a la hora de afrontar un conflicto. Las posturas o roles que se han creado permitirán ver la manera más efectiva de afrontarlo. Muchas veces es el problema del conflicto, y el motivo de discusión, en realidad, es totalmente secundario.

La percepción del problema es importante, ya que podemos entrar en conflicto con conceptos diferentes del problema. Por tanto, cabría dedicar tiempo a definirlo con exactitud. Para ello, es de vital importancia hacerlo con escuchar activa, para saber como delimitarlo.

Otro factor a tener en cuenta, serán los intereses y necesidades de las personas que entran en conflicto. Que suele ser un factor que no se tiene en cuenta,  o es de difícil delimitación.

Otro factor crucial será el tipo de estilo de afrontamiento del conflicto. En el video podemos ver de manera exagerada dos estilos totalmente diferentes. La chica se enfoca hacia el enfrentamiento competitivo, y el chico adopta una postura totalmente sumisa, incluso de total evitación. Ello hace que el conflicto se perpetue, aunque en la situación concreta parezca que se resuelva (de una manera graciosa y exagerada). Un estilo cooperativo permitirá avanzar en los factores expuestos.

En muchas ocasiones, no se pueden controlar esos factores, que se nos van de las manos. Por ello, acudir a un profesional que nos guie,  facilitará la mejora de la comunicación y la resolución definitiva del conflicto, buscando caminos alternativos a los que hemos utilizado tradicionalmente.

 

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