Evaluación psicológica infanto-juvenil

Evaluación psicológica infanto-juvenil

La evaluación psicológica infanto-juvenil consiste en el proceso de obtención de información relativa a la capacidad cognitiva, emocional y socio-madurativa de un menor. Se establecen posibles problemas y dinámicas disfuncionales en todos los entornos del menor (personal, familiar, escolar), así como un plan de trabajo para crear mejores condiciones de desarrollo.

Básicamente, se trata de un proceso de obtención de información, sin ninguna consecuencia ni cambio para el menor. Todo ello se hace de manera no invasiva, primando por encima la creación del vínculo con el menor e implicando a padres y personas cercanas. Vamos a verlo más detenidamente.

La evaluación psicológica infanto-juvenil consta de 5 fases:

1. Entrevista a cuidadores y establecimiento de hipótesis.

En esta primera entrevista, tendremos el objetivo de establecer una hipótesis de trabajo. Esta entrevista nos permitirá diseñar la evaluación con respecto a entrevista psicológica y demás instrumentos que vamos a utilizar, como pruebas, test, etc.

Especialmente nos interesará conocer los siguientes aspectos:

  • Conocimiento de la dinámica familiar (relación con padres, hermanos, abuelos, y demás aspectos relevantes).
  • Características del menor con respecto a carácter, personalidad, comportamiento y relación con demás familiares e iguales.
  • Situación familiar. Explorar si hay algún problema externo al niño que le esté afectando (separación, muerte, etc)
  • Características del desarrollo evolutivo.

Más adelante, se podría volver a convocar a los padres si pensamos que nos falta alguna información que hemos detectado en las entrevistas con el menor o en la escuela. Incluso se podría entrevistar a otros convivientes, como abuelos, etc.

2. Evaluación psicológica infanto-juvenil propiamente

En esta segunda fase, nos centraremos en el menor con los instrumentos de evaluación psicológica infanto-juvenil que hayamos escogido. Como aspecto más importante de esta fase es la creación del vínculo terapéutico con el menor, ya que si no conseguimos realizar un buen vínculo será imposible crear el clima idóneo para la obtención de información. Por tanto, antes de comenzar esta fase hemos de conocer sus gustos y aspectos destacables con el objetivo de utilizarlos para la creación del vínculo.

Normalmente, vamos a emplear un mínimo de 2 o 3 sesiones de 1 hora de duración. La primera será para que nos conozcan, pregunten, disfruten y nos expongan su punto de vista. En definitiva, para crear un buen clima de trabajo y establecer así una buena relación terapéutica.

Además de la entrevista psicológica, vamos a pasar una serie de pruebas, que variarán en función de la edad, pero que tendrán los siguientes objetivos:

  • Evaluación capacidad cognitiva a nivel amplio y con varios aspectos relevantes (memoria, atención, razonamiento, velocidad de procesamiento, etc). Para ello podemos utilizar una prueba a tal efecto como el WISC.
  • Instrumento para averiguar estado emocional y problemática psicológica posible (ansiedad, depresión, etc)
  • Capacidades del menor para afrontar los problemas (relación con los iguales, etc)

Las técnicas de evaluación psicológica infanto-juvenil siempre serán validadas científicamente y contrastables, y será recomendable que el proceso se realice con 2 profesionales, con el objetivo de llegar al rango más amplio de información.

Los profesionales que realicen, corrijan e interpreten las pruebas deben ser plenamente conocedores de ellas, habiéndolas manejado con anterioridad y conociendo su psicometría.

Se trata de una fase que hay que tomarla con calma, al ritmo del menor, sin precipitación y recabando el mayor número de información e intentando que sea agradable. Hay siempre que intentar interferir lo menos posible en la dinámica socio-familiar del menor.

3. Entrevista escolar en la evaluación psicológica infanto-juvenil

La entrevista escolar siempre será una parte muy importante de la evaluación psicológica infanto-juvenil, ya que el menor pasa mucho tiempo en la escuela, a veces más tiempo que en casa. Además, la coordinación nos permite ver como se relaciona en un entorno diferente del familiar.

En esta coordinación averiguaremos los siguientes aspectos principalmente:

  • Relación con iguales
  • Relación con profesores
  • Nivel académico. Capacidades percibidas
  • Gestión emocional

Y en general, según la hipótesis de trabajo, indagaremos en ese aspecto, siempre intentando no crear alarma, sino más bien tranquilidad por la posible intervención. Cabe recordar que, aunque en esta fase tenemos ya mucha información, seguimos obteniendo. Será necesario seguir recabando y tener en cuenta que no estamos interviniendo terapéuticamente. A veces nos pueden pedir pautas de trabajo, pero hemos de recordar que todavía no estamos en disposición.

4. Discusión e informe psicológico.

En esta fase ordenaremos toda la información y la interpretaremos. Es necesario que a cualquier conclusión que lleguemos, lo hagamos a través de varias vías. Por ejemplo, si la hipótesis es que el niño tiene un trastorno de conducta negativista desafiante, deberemos comprobar que ello se produce en el entorno familiar, en el escolar, y que las pruebas nos arrojan ese resultado, además de observarlo en la entrevista clínica. Si tenemos la hipótesis de un trastorno obsesivo-compulsivo, veremos que la conducta obsesiva y compulsiva se da en varios entornos, lo vemos en las pruebas y en la entrevista clínica.

Toda la información obtenida la plasmaremos en un informe detalladamente, adjuntando pruebas y razonando nuestras conclusiones. El informe deberá estar compuesto en sub-apartados: motivo de informe, técnicas empleadas, descripción objetiva, test y pruebas realizadas, valoración y conclusión.

5. Entrega de resultados

En la entrega de los resultados le daremos a los progenitores un informe, nunca le entregaremos un informe al colegio por confidencialidad, a no ser que los padres nos lo requieran. Lo recomendable es que lo hagan ellos directamente, ya que puede que haya información que no quieran compartir.

Una vez entregado el informe con las conclusiones, le explicaremos el plan de trabajo al respecto del menor, de los padres y del colegio. Por experiencia una intervención centrada única y exclusivamente en el menor es inocua, debe existir una implicación de los progenitores y de la escuela, que se canalizará a través de nuestra figura.

El plan de trabajo incluirá objetivos medibles y temporalizados en el tiempo.

Jordi Martínez psicólogo
Jordi Martínez, psicólogo

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