Ira y enfado crónico. Qué hacer y como controlarlo.

ira y enfado crónico

La ira es una emoción muy desagradable, sobre todo si se da de una manera continuada. Pero la ira es una emoción muy necesaria en algunos casos para nuestra supervivencia.

Cuando una persona percibe que se produce una injusticia, desarrollamos la ira. Pero, ¿Qué sentiremos?. Sentiremos que la presión sanguínea aumenta, como el ritmo cardíaco, se genera sudor… De hecho son unos síntomas muy parecidos a los de la ansiedad. Estos síntomas nos prepararán para dar respuesta a esa injusticia, a esa amenaza.

Pero, ¿Qué pasa si esa situación se da continuadamente?, si estamos todos los días con ese enfado y con esa ira y no está justificado racionalmente, nadie en nuestro entorno percibe que se de una injusticia para justificar ese estado. En ese caso dejará de ser algo normal, dejará de ser el mecanismo que nos permite adaptarnos ante una injusticia. Se convertirá en un problema.

Pero, ¿Qué podemos hacer en ese caso?

Síntomas de la ira o enfado crónico

Como decíamos en la introducción vamos a tener:

  • Aumento de la presión sanguínea.
  • Aumento significativo del ritmo cardíaco
  • Sudoración (el llamado sudor frío)
  • Visión de túnel con sensación de mareo
  • Tensión muscular
  • Secreción de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina)
  • Paralización de los procesos que se estén desarrollando como los digestivos, por consiguiente, malestar estomacal.

Consecuencias de la ira o enfado crónico

Hay estudios que relacionan la ira o enfado crónico con problemas coronarios. La falta de control de la ira es un serio problema, ya que con ira o enfado crónico existe un 19% más de probabilidades de sufrir enfermedades coronarias.

Hay una diferencia muy importante con los trastornos de ansiedad, que tiene unos síntomas muy parecidos a la ira, y hay estudios ya hechos al respecto de 1945. Se parecen en que los síntomas son generados por el Sistema nervioso simpático, es decir, los síntomas positivos que pone en marcha la amígdala, generando catecolaminas activan el sistema. Pero en el caso de la ansiedad son reducidos por el sistema nervioso parasimpático. En cambio con la ira no existe este tope. No hay límite.

Esto quiere decir que en el caso de la ansiedad, estamos a salvo a nivel fisiológico. En cambio, en el caso de la ira podemos sufrir problemas coronarios.

Déjale que se enfade, que así se le pasará la rábia.

NO es correcto, es precisamente lo contrario.

Lo que pasará es precisamente lo contrario, cuanto más nos enfademos, menos vamos a poder controlarlo, ya que disminuye nuestra capacidad cognitiva y, por tanto, de racionalización de las situaciones que nos rodean. Es un sistema que se retroalimenta, y lo que hay que hacer es ponerle fin a este sistema patológico que hemos creado nosotros mismos.

Si no podemos salir del círculo, estaremos ante un problema de ira o enfado crónico.

Vamos a tener otra consecuencia muy importante: Grave problema de relaciones interpersonales. La ira nos va a dificultar las relaciones con otras personas, ya que paulatinamente la gente se irán apartando. Podrán observar claramente nuestro enfado y se irán apartando, lógicamente nos tendrán miedo. Nos vamos a quedar con muy pocas personas a nuestro alrededor.

Consejos para controlar la ira

  • No acumular la rabia. Tenemos que gestionarla. Y para ello hay que realizar un esfuerzo cognitivo de interpretación de las situaciones y dotarla de la emoción correcta.
  • Trabajar la frustración. Evitar interpretaciones de blanco o negro, de ganar o perder. La vida está llena de grises y será importante contra-argumentarnos a nosotros mismos. Intentar ver el punto de vista de la gente o los hechos que nos rodean, intentar empatizar, tener escucha activa. Hay que pensar que cualquier situación es relativa y dependerá del punto de vista con que se mire.
  • Trabajar la reflexión. Un consejo práctico es trabajar la reflexión sobre el papel, escribir los argumentos por los que estamos enfadados, escribir lo que creemos que puede pensar la otra persona, y si no estamos seguro, preguntarle. Esto nos permitirá ubicarnos de una manera mucho más objetiva.
  • Dormir bien. Será fundamental crear las condiciones para dormir bien, y como es suficientemente importante, a continuación os dejo un enlace de YouTube, con unos consejos prácticos para el sueño.
El sueño, como dormir más y mejor
  • Actividad física y mental. Hacer un deporte o una actividad que os guste, que os ayude a centrar las ideas. Ir hasta un sitio que podáis contemplar algo bonito, como una puesta de sol, un amanecer, un bonito paisaje (de montaña o de ciudad), algo que os relaje. Son recomendables actividades como el yoga, mindfulness u otras que vayan con vuestro modo de ser.
  • Evitar la situación. Si siempre es la misma situación que os genera malestar y no podéis cambiarla, intentad evitarla. Si hay una persona, o un lugar o una actividad que os genera el malestar, evitarla. Si lo que os genera el malestar es el trabajo, cambiad de trabajo. Si es un familiar, evitad estar con esa persona. Si lo que os lo genera es una actividad, evitadla. Pero en ningún caso dejéis que la ira gane terreno.
  • Si ningún consejo de los que os he dado, consigue reduciros la ira o enfado crónico, acudid a un profesional. Pensad que un 19% más de probabilidades de sufrir un problema coronario es un porcentaje elevadísimo, merece la pena tratarlo.
Jordi Martínez psicólogo
Jordi Martínez, psicólogo

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