La distimia o trastorno depresivo persistente- VIDEO

La distimia o trastorno depresivo persistente se trata de un trastorno que pasa muchas veces desapercibido. La persona que lo sufre tiene unos síntomas parecidos que los de la depresión, pero atenuados, no muy profundos pero que se prolonga durante al menos 2 años. Por eso, puede seguir manteniendo en equilibrio su vida, sin necesidad aparente de tratar esta problemática. Normalmente se mantiene durante mucho tiempo, incluso se puede pensar erroneamente que es parte de la personalidad de la persona que lo sufre.

Sin embargo, este trastorno puede complicarse y derivar en una depresión mayor o un trastorno ansioso generalizado por ejemplo si no se trata adecuadamente.

Síntomas de la distimia

Para poder detectar si estamos pasando por una distimia, o bien alguien de nuestro entorno la está sufriendo, nos fijaremos en los siguientes síntomas:

  • Falta de interés en las actividades diarias. Actividades que nos atraían y por las cuáles hemos perdido interés.
  • Tristeza sensación de vacío. Nada nos llena ni nos produce alegría.
  • Desesperanza. No se ve salida para la situación y pensamos que somos de esta manera.
  • Cansancio y falta de energía, que hace que disminuya nuestra actividad y eficacia
  • Baja autoestima, sentimiento de incapacidad o inutilidad
  • Dificultades para concentrarse y para tomar decisiones
  • Irritabilidad e ira excesiva
  • Aislamiento progresivo. Se tenderá a ir evitando progresivamente las actividades sociales
  • Sentimientos de culpa y preocupaciones excesivas por el pasado, muchas veces culpándose por acciones realizadas
  • Problemas de alimentación, que puede ser por falta de apetito o exceso, a veces en forma de atracones
  • Problemas para dormir, que puede ser por exceso o defecto
  • Posible descenso de peso
  • Puede venir acompañado de ansiedad

 

Factores de riesgo

Estamos hablando de un trastorno que afecta al 5-6% de la población. Pero a qué tipo de personas puede afectar y qué características tienen:

  • Se da en general en más en mujeres que en hombres. También suele afectar a solteros, jóvenes y personas con bajos ingresos.
  • Suele ir acompañada, en muchas ocasiones, de enfermedades crónicas o  como fibromialgia, o después de un episodio con una enfermedad grave con un cambio de vida
  • Suele ir acompañada a nivel comórbido por otros trastornos (dependencia toxicológica, tr. límite de la personalidad, etc)
  • Influyen los factores genéticos o de tipo de personalidad. Las personas más ansiosas o más neuróticas tienen más riesgo de padecerlo.

Tratamiento

La distimia puede durar años, incluso puede llegar a cronificarse. En muchos casos puede derivar en un episodio depresivo mayor.. Si detectamos antes estos factores se suele hacer tratamiento combinado (farmacológico + terapia cognitivo-conductual) con buen pronóstico y evolución.

Lo ideal es hacer una detección precoz, y así empezar el tratamiento lo antes posible, ya que de otro modo, durante la manifestación de la enfermedad se generarán factores que aumentarán el riesgo de seguir realimentando las causas.

En cualquier caso, es una enfermedad que se puede tratar y revertir. En función de las características personales de la persona se adaptará. El tratamiento incluirá psicoterapia, farmacología, ejercicio físico, mejora de las relaciones personales, mejora de las relaciones de pareja y familiares, aspectos laborales, etc.

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