Obsesiones y manías

En muchos casos decimos que tenemos obsesiones y manías de forma genérica, para nombrar formas de actuar bastante persistentes o cosas que nos gusta hacer, pero, es correcto este uso? Como estamos utilizando las obsesiones y las manías en nuestro lenguaje cotidiano? Sabemos lo que implica? tienes manías y te preocupan?. En este artículo intentamos resolver posibles dudas al respecto y adentrarnos en el trastorno obsesivo compulsivo.

Que son las obsesiones y las manías?

«Realmente una obsesión es una idea, pensamiento o imagen persistente y sumamente intrusiva e inapropiada, que nos causa angustia y ansiedad«. Cuando aparecen, es considerado por la persona como fuera de control, como algo que no esperaría tener. La persona reconoce que son productos de su mente y esperaría no tenerlas, por ello, normalmente, intenta ocultarlas a los demás y elabora técnicas para suprimir dichos pensamientos e ideas, o de prevenir posibles acontecimientos, les llamamos compulsiones. Por ejemplo, una persona con una obsesión por la limpieza (asociada a posibles enfermedades como virus, etc), tendrá la necesidad de volver a limpiar su casa, aunque acabe de hacerlo, simplemente debido a que se ha abierto la puerta y ha entrado aire de la calle. Realizando estas acciones se reduce la angustia y ansiedad que provoca la obsesión. Asimismo, tendrá necesidad de lavarse las manos en caso de haber tocado algún objeto.

Cabe distinguir las obsesiones de las preocupaciones de la vida cotidiana, como pueden ser trabajo, relaciones, etc. Si se produce un problema de este tipo estaríamos hablando de ansiedad o estrés, o estados emocionales y no de trastorno obsesivo compulsivo.

Tipos de compulsiones

Típicas compulsiones suele ser: verificar con el propósito de que no ocurra una determinada catástrofe. Repetir acciones varias veces sin una conexión con la obsesión, pero relacionado internamente. Ordenar los objetos que rodean a la persona con una pauta rígida, como por ejemplo una distribución simétrica. Acumular objetos insignificantes, de los cuáles no pueden desprenderse, aunque hay que diferenciarlo del síndrome de diógenes, del cúal ya hablaremos en otro post. Ritualizar mentalmente es otra posibilidad, aunque no se muestren conductas. O tener pensamientos sexuales recurrentes, como por ejemplo un temor exagerado a ser homosexual.

Realmente, en la escena de mejor imposible vemos a un Jack Nicholson interpretando perfectamente a una persona aquejada de este síndrome, y nos muestra conductas repetitivas al cerrar la puerta, encender la luz, etc, así como una obsesión por la limpieza que le obliga a quemarse las manos y utilizar diversas pastillas de jabón para lavarse las manos, y así evitar la suciedad, y por tanto el contagio.

Desarrollo

Las obsesiones se empiezan a desarrollar en la infancia e irán en aumento durante la vida. En un inicio son pequeñas manías fácilmente controlables y que se pueden ocultar al resto de la gente, sin causar muchos problemas. Pero con el tiempo, van creciendo y se van desarrollando, y con ello el sistema de compulsiones, que se convierte en mucho más difícil de ocultar para el resto, y dificultan llevar una vida de calidad. La convivencia con los seres queridos se hace muy complicada y tienden a buscar a personas que tengan esas mismas manías o simplemente aislarse, debido a la dificultad que conlleva ocultarlo. Realmente es un problema que va creciendo.

«Los obsesivos se convierten en verdaderos maestros de la ocultación»

Con el tiempo, estas obsesiones se convierten en parte de la persona, con las dificultades que le conllevarán a nivel social, laboral, familiar y de ansiedad, con una imposibilidad de salida de las mismas. En función de la gravedad del trastorno y de las características psicosociales de la persona, pueden incluso existir ideas suicidas. En los estudios realizados hablan de un 8,2% de los casos, aunque estos casos estaban tratados, osea, no se midieron aquellos que no estaban atendidos y donde creemos que la prevalencia sería notablemente superior. Por tanto, conviene tener muy en cuenta esta posibilidad. Si tenemos cerca a una persona con estas características, hay que aconsejarle encarecidamente tener una consulta con un profesional.

Otro rasgo en estas personas será que intentan evitar situaciones sociales, en que hay muchos más estímulos para controlar y donde las compulsiones pueden ir en aumento. En su entorno acaban normalizando estos momentos, atribuyéndolo a su propia personalidad, sin tener en cuenta el sufrimiento interior que se está produciendo.

Causas de la aparición

Hay diferentes causas en la aparición del tratorno obsesivo compulsivo. Parece claro que existen causas orgánicas. El neurotransmisor Serotonina está directamente implicado, y por tanto hay una implicación genética. Hay personas que tienen más posibilidades de desarrollarla que otras, por tanto, influirá asimismo el ambiente, puede desarrollarse por una causa concreta como una muerte, un hecho traumático, etc, o simplemente por el ambiente al que ha estado expuesto. Lo importante, es poder detectarlo cuanto antes, sobre todo en la infancia o en la adolescencia, para poder tratarlo.

Tratamiento

El tratamiento a este trastorno se ha demostrado muy eficaz. Se combina el tratamiento psicoterapéutico con el farmacológico. Los fármacos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), son los actualmente más utilizados, no obstante, será necesario un proceso psicoeducativo de la enfermedad. En caso de haber padecido el trastorno sin ser tratado, será necesaria una psicoterapia por otros efectos que habrá producido el trastorno.

Es importante saber que el tratamiento farmacológico sin un soporte terapéutico tenderá a fracasar, y el tratamiento psicológico será mucho más efectivo con un soporte farmacológico. La coordinación entre psiquiatra y psicólogo será esencial.

El trastorno tendrá momentos de síntomas graves con momentos de mejora, pero será difícil tener periodos completamente libres de síntomas, aunque un tratamiento proporcionará una mejora notable en la calidad de vida.

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