Trastorno límite de personalidad (1)

el adolescente

A pesar de que es el trastorno límite de personalidad afecta al 3% de la población y de su gravedad, es un gran desconocido. ¿Qué síntomas tiene?, ¿a quiénes afecta? ¿por qué se produce? ¿tiene cura? ¿cómo podemos ayudar a una persona que lo padece? Se abren algunos interrogantes que intentaremos desvelar en este y en el próximo artículo relacionado

En el siguiente artículo vamos a repasar síntomas y causas que lo producen, y más adelante realizaremos otro artículo dando consejos para poder ayudar a una persona que lo padece.

El trastorno límite de la personalidad es un trastorno que afecta alrededor de un 3% de la población, pero podría llegar al 5,9%. Y aunque el 75% de las personas diagnosticadas son mujeres, se cree que afecta por igual a hombres.

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Síntomas

Es un trastorno que dificulta la capacidad de la regulación de las emociones de una manera sumamente limitante, y que tiene los siguientes síntomas:

  • Inestabilidad en las relaciones. Que se debe a dos cosas principalmente: 1. Miedo al abandono. Las personas que padecen un trastorno límite de personalidad tienen un miedo atroz a ser abandonadas, y ello, por tanto, condiciona totalmente sus relaciones. La persona con TLP vive pensando que va a ser abandonada y quedarse sola porque nadie va a querer estar a su lado. 2. Interpretación errónea de las relaciones. Una persona con TLP, a partir de un pequeño signo de afecto cotidiano (una sonrisa, un abrazo…)puede interpretarlo como algo más intenso y duradero. Del mismo modo, puede interpretar un pequeño signo negativo como que ya se ha acabado. Por lo tanto, realiza una interpretación extrema, límite, de  la simbología en las relaciones con pequeños detalles. Ello conduce inexorablemente al sufrimiento, ya que se dan altibajos, a veces, en un lapso muy pequeño de tiempo.
  • Inestabilidad en la imagen personal. La autoimagen que tienen tanto a nivel físico como a nivel mental fluctúa enormemente. Pueden pasar de gustarse un día físicamente a tener una repulsa enorme por su cuerpo y/o cualidades personales. Por tanto, tienen un concepto de sí mismos, autoestima y autoimagen muy variables.
  • Impulsividad. Los 2 primeros rasgos producen mucha ansiedad, y la persona, en ese momento se ve forzada a realizar acciones para bajarla rápidamente. Esas acciones que realiza muchas veces tienen que ver con condutas sexuales compulsivas, drogas, conducción temeraria, autolesiones o similares. El estado de ansiedad es tan enorme, que en algunos casos, la tensión es tan elevada, que no se acuerdan en parte de lo que ha pasado. Muchas veces la impulsividad tiene que ver con momentos de enorme felicidad, pero siempre se relaciona con emociones llevadas al extremo.
  • Sentimiento de vacío emocional. Es una característica difícil de entender si no se vivencia. No es tristeza ni depresión, es una carencia emocional, la sensación que no hay nada dentro.
  • Agresividad hacia los demás. Estas características que hemos revisado hacen que en última instancia, la persona que padece el trastorno eche la culpa a los demás de lo que le pasa. Ella lo vive como que lo está dando todo, pero en cambio, recibe abandono por parte de los otros. Echa la culpa de lo que le pasa a los demás.

Todas estas características hacen muy dificultosas las relaciones personales. Cuando se inicia una relación suele ir bien, la persona se entrega y está muy agradecida, pero a medida que pasa el tiempo surgen dificultades y las personas se van alejando, ayudando a retroalimentar el sistema de temor al abandono.

Las causas

Si bien no está claro los motivos que hacen que se desarrolle el trastorno, hay bastante consenso que se trata de un compendio de causas genéticas y ambientales.

En cuanto a las causas genéticas, en primer lugar, existen  diferentes estudios que prueban cierta predisposición genética a padecer el trauma. Se piensa que está relacionado con algún gen que da respuesta al estrés. Esto abre la puerta a futuros estudios de tratamiento genético. En segundo lugar se ha visto claramente la relación padres-hijos, aunque esto último, podría correlacionar también con el ambiente.

En cuanto a las causas ambientales, se observa claramente la existencia de algún o algunos traumas, como puede ser el maltrato, abusos sexuales o entornos sumamente conflictivos. Esto puede deberse a un episodio aislado o a varios episodios.

La combinación de predisposición genética con la exposición a traumas es un indicador claro que suele aparecer en todos los casos de TLP.

En el siguiente artículo veremos como podemos ayudar a una persona que padece un trastorno límite de la personalidad.

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