Tricotilomanía o arrancarse el pelo compulsivamente

tricotilomanía

Si te arrancas el pelo frecuentemente o conoces a alguien que lo haga, quizás estés sufriendo un trastorno de control de los impulsos llamado Tricotilomanía. Se estima que puede afectar a un 3% de la población, aunque solo se llega a diagnosticar a un 1%. Esto se debe a que, como en otros trastornos mentales, se caracteriza por esconderlo a los demás por vergüenza o por culpabilidad.

En este artículo vamos a ver qué es para poder saber si lo padeces o no, causas, tipos y tratamiento.

Qué es la tricotilomanía

La tricotilomanía es un trastorno de control de los impulsos, que se caracteriza por la extracción de pelo, mayormente de la cabeza (cuero cabelludo, cejas, pestañas), aunque también, en menor medida, de otras partes del cuerpo.

Es un trastorno en que el 90% de las personas que lo padecen son mujeres.

Normalmente, tiene su inicio en la pre o adolescencia, de una manera casual. La conducta de la extracción del pelo se asocia con algo placentero que alivia un malestar, y paulatinamente va cobrando fuerza, dañando al mismo tiempo la autoestima de la persona que lo padece, ya que generará vergüenza y remordimiento por la propia conducta, además de condicionar situaciones de la vida cotidiana del ámbito social, académico o laboral.

Una vez que se detecta, en muchos casos se quiere poner remedio de una manera simple, con fuerza de voluntad. Pero el trastorno es mucho más complejo, y al no poder controlarlo se genera más malestar y/u ocultamiento del problema.

En este punto entramos en un círculo vicioso. La ansiedad, estrés o tensión implica que se busque el alivio al arrancar el pelo, y de una manera momentánea se consigue, pero más tarde provocará remordimiento y culpa y genera malestar, que de nuevo se vuelve a regular con la conducta compulsiva. Hemos entrado en el círculo de la tricotilomanía.

En definitiva, la persona ha asociado el alivio de su malestar con una conducta altamente dañina, que implica graves problemas sociales, y, por tanto, para su autoestima y estado emocional.

Causas que producen la tricotilomanía

La tricotilomanía no está producida por obsesiones acerca de la apariencia física. Es evidente que sufrir este trastorno puede provocar problemas de apariencia, pero no sería un generador, sería un efecto provocado por la problemática, ya que el padecimiento de la tricotilomanía generará sin dudas dificultades en la apariencia de la persona que lo sufre.

Hay algunos estudios que indican que pueden existir genes que predisponen a que haya un menor control de los impulsos, como en otros trastornos como son la cleptomanía, ludopatía o piromanía. Aunque no hay ninguno concluyente y se cree que habría varios genes implicados, además del tipo de desarrollo cognitivo.

La conducta de estirar del pelo, a nivel etológico, se ha observado en otros mamíferos, como los chimpancés, entendiéndose como una actividad placentera de acicalamiento. Por tanto, desde un nivel evolutivo se puede entender que resulte placentero también, en algunos casos, para la especie humana. De ahí podría venir esta asociación liberadora del malestar.

Se ha relacionado también con el trastorno por estrés postraumático, como una forma de salir del trastorno infructuosa. Aunque lo cierto es que hay muchos casos de tricotilomanía en que no existe el estrés postraumático.

La realidad es que hay un momento en la adolescencia, en un punto ubicado entre los 8 y los 15 años, aunque puede producirse más tarde, que la persona descubre fortuitamente la conducta que le provoca un alivia a un malestar. Esa conducta se va consolidando, de manera que queda fijada, provocando un grave perjuicio a la persona que lo padece.

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Tipos de tricotilomanía

Existen 3 tipos de tricotilomanía:

  • Episodio temprano. Se trata de una conducta que suele aparecer en la edad infantil, 8 o 9 años a nivel puntual y que suele remitir de una manera natural, y que no se produce debido a un malestar. Aunque es bueno observarlo, ya que podría ser aquí donde se produce la asociación.
  • Automático. Sería cuando la persona hace la conducta de una forma automática, Es decir, de manera inconsciente, sin darse cuenta.
  • Consciente. Sería cuando la persona realiza la conducta de una manera consciente para aliviar un malestar.

Normalmente, la forma más común del trastorno es la alternancia de la conducta automática con la consciente.

Tratamiento de la tricotilomanía

En el tratamiento de la tricotilomanía, como en otros trastornos, lo más importante es la toma de conciencia de la problemática para el inicio del tratamiento. En la mayoría de casos se esconde la problemática con diferentes estrategias y eso va dañando más la autoestima de la persona. Tomar conciencia de ello y preguntarse por qué es necesario esconderlo, a diferencia de otras problemáticas, es un paso relevante. En este sentido, quiero dejaros testimonio de una persona que sufre de tricotilomanía y lo explica en esta charla TED. Realmente es impactante y merece la pena verla, ya que asumir que no lo tenía que esconder fue el primer paso para cesar la conducta y recuperar su autoestima.

Una vez tomada conciencia del problema, la persona estará dispuesta a dejarse ayudar, y el tratamiento puede enfocarse a 3 niveles psicoterapéuticos y uno adicional de soporte farmacológico:

  • Reversión del hábito. A través de terapia cognitivo-conductual se analizará como funciona la conducta (análisis funcional) en el ámbito de motivación y situaciones que la genera, dando alternativas de reacción como utilizar los puños, sentarse con las manos apoyadas en el suelo u otras adaptadas a la persona.
  • Tratamiento emocional. El tratamiento tiene que estar acompañado por técnicas de relajación y aceptación ante las emociones, práctica en la realidad a nivel cognitivo y manejo de emociones en general.
  • Mejora de autoestima. Paralelamente, al trabajo emocional se mejorará la autoestima de la persona con aceptación.
  • Farmacológico. En algunos casos, para poder empezar a trabajar psicoterapéuticamente es necesario acompañarlo con un fármaco que permite mejorar el control de los impulsos. Se trata de un fármaco antidepresivo del grupo de los tricíclicos, llamado Clomipramina y comercializado como Anafranil.
Jordi Martínez psicólogo
Jordi Martínez, psicólogo

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