El ciclo de abuso narcisista en las relaciones en 4 fases

Ciclo de abuso narcisista

El ciclo de abuso narcisista es sumamente destructivo para la víctima. Tiene un patrón muy marcado por 3 o 4 fases, que se suelen dar en todos los casos. La fase de bombardeo, devaluación, violencia y abandono.

Para empezar a hablar del ciclo de abuso narcisista, en primer lugar hemos de conocer las características del trastorno, que ya hemos visto en otro artículo., publicado anteriormente, pero que conviene recordar: tiene tendencia a magnificarse (visión demasiado elevada de sí mismo), falta de empatía (pudiéndose confundir con la psicopatía), prepotencia y exageración de logros.

Además, el narcisista tiene una falta de conciencia de problemática que hace que niegue el trastorno y sea difícil de tratar. En 20 años de profesión, al menos yo, nunca lo he visto. Hasta ahí todo bien, pero ¿qué pasa cuando nos encontramos con un narcisista? ¿Cómo actúa? ¿Por qué sabemos que estamos ante un narcisista? Y, sobre todo, ¿qué podemos hacer?. Sin duda, tenemos que explicar como funciona el ciclo de abuso narcisista en las relaciones para poder empezar a dar respuesta a estas preguntas. Ello también nos va a permitir definir algo más el trastorno de la personalidad.

Seguramente, si estás leyendo el artículo es por qué tienes una relación con una persona narcisista o tienes la sospecha de que pueda serlo. Sin duda, si te encuentras en una relación con las características descritas, se cumplirá el ciclo de abuso narcisista, en alguna de sus fases, que vamos a ver a continuación.

En primer lugar, cabe decir que la relación con un narcisista diferirá de cualquier otra relación, ya que no se van a comportar con parámetros normales, por tanto, no se puede esperar que piensen de una manera normal a nivel empático y se cumplirán las fases que definimos:

1. Fase del bombardeo o Love bombing del ciclo de abuso narcisista

En esta primera fase va a ser complicado detectar al narcisista, puesto que puede ser bastante parecida a una fase de enamoramiento como en cualquier relación. Aunque tiene unas características particulares.

La persona narcisista se caracterizará en esta primera etapa por agasajar a su pareja con halagos, regalos y un sinfín de cumplidos, basados en las cosas que vaya observando. La atención puede llegar a ser abrumadora. Todo será demasiado perfecto, creando una ilusión desmedida. El narcisista usará la información que va obteniendo para actuar de modo que todo cuadre.

De todos modos, hay algo que puede hacernos sospechar. Se destacará por una enorme prisa e impaciencia, por empezar la relación, por tener intimidad, por convivir o por fijar un compromiso. En el inicio de las relaciones con un narcisista todo va muy rápido, demasiado. Y existe cierta presión por avanzar todas en todas las fases. Aparentemente de un modo inocente, pero en realidad eso le va dando control sobre la relación, marcando el «tempo» sobre como suceden las cosas. Paralelamente, la persona narcisista también evitará que la otra persona deje la relación, de manera que únicamente el narcisista tenga el control para dejarla.

Normalmente, el narcisista en esta fase se va a victimizar por algún suceso durante su vida, puede ser por problemas con sus padres, abusos en la infancia, problemas en otras relaciones, en el trabajo o en cualquier otro ámbito. Pero va a generar cierta pena y una necesidad de ayuda y compromiso de la víctima hacia el narcisista. Ello también hará que la víctima se abra mucho más y así el narcisista obtendrá más información que le permitirá ir tejiendo su «tela de araña.»

También, esta primera fase del ciclo de abuso narcisista, se suele caracterizar por un exceso de euforia, una de las pocas emociones que van a sentir el narcisista. Ello se debe a que el narcisista va consiguiendo la atención que quiere con su víctima y eso es lo más parecido a la felicidad que puede sentir. Aparentemente, la víctima está viendo a una persona feliz y se cree que ello se debe a la dicha por encontrar el amor, aunque lejos de eso está la verdadera causa, que es la de sentirse admirado y conseguir su manipulación.

2. Devaluación o aislamiento en el abuso narcisista

Podemos encontrarnos ante la fase más larga del proceso de abuso narcisista. En ella el narcisista, paulatinamente, va a requerir más y más atención, de manera que va a ir consiguiendo alejar a la víctima de sus círculos sociales, alejando a la víctima de amigos y familiares. De esa forma va a cortar toda posible comunicación con el exterior, criticando ante la víctima cualquier intento por parte de personas exteriores de cuestionar el modelo de relación que están adoptando.

Sería una fase muy parecida a cualquier modelo coercitivo que se da en sectas, aislando a la víctima del exterior, y consiguiendo disminuir la parte crítica de la víctima. Será una fase de gran tensión en la que, si es necesario, el narcisista dejará la relación, aunque será siempre para volver, teniendo así el control sobre si están juntos o no y consiguiendo el objetivo de alejar a las personas con influencia. En muchos casos hasta conseguirá enemistar a la víctima con familiares o amigos.

El narcisista jugará con los sentimientos de la víctima, que se encontrará mal por la separación debido a sus sentimientos de amor por el narcisista. Y si la víctima quiere dejar la relación lo impedirá victimizándose para generar pena y no dejando que se vaya. De esa forma se va cumpliendo, poco a poco, el abuso narcisista, obteniendo el control de la relación.

Cabe decir, que en esta fase, irá disminuyendo progresivamente la autoestima de la víctima debido al aislamiento y al desgaste provocado por afianzar la relación, buscando soluciones que son boicoteadas discretamente por el narcisista. En esta fase se irá quitando poco a poco la máscara, para quitársela definitivamente en la siguiente fase.

mascara

3. Fase de violencia en el abuso narcisista

Hasta este momento, hemos podido albergar alguna duda sobre si estamos ante un trastorno narcisista o de otra clase, pero en esta fase quedará ya totalmente enmarcado sin lugar a dudas.

Cabe decir que ya estaremos ante unas consecuencias psicológicas hacia su víctima. En esta fase, el narcisista ya tiene pleno control sobre la víctima y desatará toda la violencia hacia ella debido a que la ha dejado sin recursos, tanto externos (grupo social) como internos (una autoestima muy menguada).

Ello hace que la víctima se encuentre en un proceso llamado de indefensión aprendida. Puede existir violencia física, pero no es ni de largo la que más daño hará, la violencia psicológica en el abuso narcisista será la más dañina y se realizará de la siguiente manera:

El narcisista va a crear una importante tensión en la relación insultando, humillando, ofendiendo y ridiculizando a la víctima, utilizando características y atributos de la misma para herirla, en muchos casos utilizará el silencio o el sarcasmo. Cualquier logro que consiga la víctima va a ser minimizado de manera automática y cualquier acción que realice va a ser criticada con saña. Por ejemplo, si es ascendida en el trabajo dirá que eso se lo dan a cualquiera. Si se pone ropa bonita le dirá que le quedaría mejor si no estuviese tan gorda. Cualquier atributo será bueno para humillarla, criticarla u ofenderla.

En muchas ocasiones, el narcisista va a emplear a terceras personas para invalidar a la víctima. Es algo típico involucrar o intentar involucrar a los hijos de una relación. De esa forma, el narcisista se va a cobrar varias víctimas, ya que los hijos también quedarán afectados. En ocasiones, la invalidación emocional que actúan tendrá una repercusión en su vida adulta (triangulación).

Todo ello produce que la víctima tenga un concepto de sí misma/ autoestima muy baja, hasta límites absurdos. Aunque como ocurre en otros trastornos, su visión estará lejos de la realidad. La víctima pensará que no tiene derecho a nada y que, en realidad, tiene suerte de estar con el narcisista, ya que es lo único bueno que tiene en su vida y a lo que se agarrará. «No sabrá que se está agarrando a un clavo ardiendo».

4. Descarte o abandono en el ciclo de abuso narcisista

El narcisista va a tener necesidad de tener a más personas adorándolo. Se va a sentir bien generando sentimientos de grandilocuencia a su alrededor. Por eso, no es extraño que paralelamente tenga varias relaciones. Esas infidelidades van a estar explicadas por los errores que le ha estado recriminando a su víctima.

En estas situaciones, es probable que el narcisista abandone a su víctima, aunque en muchas ocasiones volverá a su conveniencia, haciéndole ver que le perdona o le da una nueva oportunidad y volviendo a empezar el ciclo.

CONSIDERACIONES FINALES

  • El trastorno narcisista lleva intrínseca la característica de falta de conciencia de enfermedad, así que terapéuticamente se puede hacer muy poco. Por tanto, no se puede confiar en un cambio, es mejor salir de la relación lo antes posible.
  • El trastorno narcisista es uno de los principales generadores de violencia psico-emocional en las relaciones, pudiéndose llegar a considerar violencia. Una violencia que causa estragos en la personalidad, a veces durante años, pero es muy difícil de demostrar. Por lo tanto, es complicado judicializarlo.
  • La bajada de autoestima que provoca comporta un trabajo terapéutico muy importante a posteriori. En caso de no ser tratado, existe una vulnerabilidad muy elevada para ceder a manipulaciones por otras personas en el futuro. Consecuentemente, es conveniente realizar psicoterapia a posteriori.
  • Ser víctima de un narcisista puede acarrear ansiedad, depresión, trastorno límite de personalidad, desórdenes afectivos, problemas sexuales, entre otros.
Jordi Martínez psicólogo
Jordi Martínez, psicólogo

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