Fidelidad vs lealtad en la pareja

Fidelidad vs lealtad

Una de las principales causas de consulta a un psicólogo en aspectos de pareja son las infidelidades. Entendidas como que uno de los integrantes de la pareja o ambos engañan al otro sexualmente.

Cuando sucede una infidelidad, suele ser un momento muy crítico en la relación. De hecho, parece que el mundo se va a terminar, todos los esquemas que teníamos hasta ese momento se rompen. Pero lejos de ser un motivo de ruptura, cabe analizarlo y plantearse o replantearse aspectos asociados a la pareja antes de tomar decisiones drásticas.

Para entrar a analizar lo que ha pasado hay que tener en cuenta 2 conceptos básicos y establecer las diferencias pertinentes. Los conceptos son fidelidad y lealtad, y añadiría un tercer concepto transversal a estos como la sinceridad. Sin estos ingredientes, es difícil hacer un análisis pormenorizado de lo que ha pasado, por lo que recomiendo que lo hagáis.

La lealtad y la fidelidad, aunque muchas veces se confunden, no son lo mismo. Vamos a establecer en que se diferencian:

  • Etimológicamente vienen ambas del latín. Lealtad tendría que ver con ser respetuoso con la ley, es decir con el cumplimiento de normas. En cambio la fidelidad tiene que ver con servir a Dios.
  • La lealtad se basa en la razón, aplicada a las normas, en cambio la fidelidad tiene que ver con las emociones y sentimientos, es decir, se decide con el corazón.
  • La lealtad va más ligada a una causa, en cambio la fidelidad está más ligada a una persona.
  • Ambos conceptos se entienden como inamovibles. A pesar de que haya una evolución personal no se podrán modificar y nos dotarán de esquemas vitales.
  • En un contexto de pareja la lealtad sería el compromiso con la otra persona, en el sentido de apoyo, ayuda, comprensión, es decir en todos los planos- Como suele decirse, haciendo equipo en todos los aspectos, menos en el aspecto puramente sexual. La fidelidad, en cambio, sería el compromiso en el plano sexual, única y exclusivamente en este aspecto.
  • Se puede ser leal a un partido político, equipo de futbol o causa, pero no fiel, que únicamente podría ser sobre una persona.

Estaremos de acuerdo que el marco ideal con que nos podemos encontrar es que exista lealtad y fidelidad, y es de la manera que suelen empezar todas las relaciones, pero es cierto que todos los seres humanos crecemos y cambiamos y puede que tengamos que modificar planteamientos. Ante esta definición, nos podemos encontrar con varios supuestos:

Nuestra pareja es leal pero ha sido infiel

Si nos encontramos en este supuesto, querrá decir que nuestra pareja ha sido infiel (a nivel sexual) con otra persona, pero ha sido leal a nuestra relación, continuando con el compromiso en todos los planos (familiar, cuidados, económico, respecto, etc.). Es aquellas situaciones en que no se da crédito a lo sucedido: «Si parecía que todo era perfecto, no entiendo por qué lo ha hecho».

Imaginemos el caso de una mujer casada, que cumple con todas las funciones familiares con respecto a cuidados físicos y emocionales, y que quiere a su marido y a sus hijos, pero se ha visto atraída sexualmente por otra persona de manera irremediable. Sus esquemas de fidelidad se han roto y se encuentra perdida. Por un lado es leal a su pareja y familia, pero por otro tiene la atracción sexual hacia otra persona ¿Es motivo suficiente para finalizar su relación?.

Es más que probable que nos encontremos ante un momento doloroso y sobre todo de cambio, pero cabe valorar que todo el resto de los aspectos no se han visto alterados. Bajo mi punto de vista, puede ser un motivo de ruptura lícito, depende del peso que se le dé a este aspecto, pero creo que según como se plantee también podría ser reconducible e incluso podría hacer crecer la relación de pareja y mejorarla.

En cualquier caso, es aceptable cualquier decisión que se tome, pero veo necesaria una reflexión sincera y honesta consigo misma para más tarde poderla aplicar a la pareja y a su vida. De otro modo, podrían surgir otros problemas en el futuro como ansiedad o depresión nada deseables.

Nuestra pareja no es leal pero es fiel

Nos encontraríamos con el supuesto que no estamos de acuerdo con nuestra pareja en prácticamente nada. Aspectos básicos como la comunicación, la empatía, el cuidado emocional y físico no se están cumpliendo tal y como los entendemos, pero en cambio, existe la fidelidad (sexual). En este caso, es lo de menos que exista la fidelidad, y probablemente las cosas no cambiarían enormemente si tampoco existiera, excepto para clarificar un poco más la situación.

Para mí, nos encontraríamos en un supuesto mucho más complejo y preocupante que el primero para la pareja, y cabría analizar todos estos aspectos en que hay divergencias desde una posición de amplia sinceridad y ganas de trabajar. Puede que la lealtad signifique cosas diferentes para ambos miembros de la pareja, o puede que haya cambiado con el tiempo, pero será necesario ver lo que está pasando para poder actuar.

Evidentemente, hay un tercer caso en el que existe falta de lealtad y falta de fidelidad, donde se juntarían características de ambos, aunque no por ello tiene que ser necesariamente peor. Depende de la sinceridad y las ganas de trabajar estos aspectos que existan.

La sinceridad

Conceptos como fidelidad y lealtad, tradicionalmente se han visto como buenos y positivos, y en cambio infidelidad y deslealtad como negativos. Yo no estoy de acuerdo con esta visión y creo que en sí mismos no son ni positivos ni negativos. Son en cambio valores que nos dotan de esquemas vitales, maneras de ver la vida que nos ayuda en la toma de decisiones y en la visión que tenemos del mundo.

No obstante un esquema vital puede resultar perjudicial si no nos deja evolucionar como ser humano, si nos «encorseta» en una vida a la que vamos poniendo parches para que quepa en ese esquema vital. Será importante darnos cuenta de que como seres humanos tenderemos a evolucionar y en ocasiones estos esquemas pueden perjudicarnos para no dejarnos avanzar.

Tal y como existe el amor, existe el desamor. Puede que hayamos organizado toda nuestra vida en torno a ese amor, con familia y amigos y hayamos creado un esquema vital muy importante y difícil de deshacer. Pero si nos sobreviene el desamor y pugnamos por mantener ese esquema, irremediablemente nos veremos afectados.

Ante ello será de suma importancia la introspección, la conexión sincera con uno mismo permitiendo nuestra evolución, nuestro cambio y nuestro crecimiento personal. Únicamente de esa forma tendrán sentido los esquemas mentales en que hemos basado nuestra vida, incluyendo la lealtad o fidelidad, ya que sin la adecuada sinceridad pueden lastrarnos y dificultarnos nuestra existencia.

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