Distorsiones cognitivas.

Distorsiones cognitivas

Las distorsiones cognitivas son formas de error en el procesamiento de la información, que tienen una implicación o consecuencia negativa en nuestra interpretación, ya que nos llevan a errores irracionales. Todo ello nos va a generar unas consecuencias poco sanas o desadaptativas, que podríamos haber evitado interpretando los acontecimientos de una manera diferentes, más objetiva.

La mayor parte de la gente piensa que no tiene distorsiones cognitivas, que no le pasan, pero no hay más que ver como la gente interpreta un mismo hecho de manera totalmente subjetiva, por ejemplo, un partido de fútbol y la misma jugada de un penalti, aunque se vea a cámara lenta, va a hacer que una parte de las personas la vean de una manera y otras de otro.

Esto pasa también en las relaciones de pareja, en las relaciones de trabajo, en la visión que tenemos de nosotros mismos, y en general con cualquier cosa que percibimos. Lo cierto es que cuanto más sabes como funcionan, más te das cuenta de que las tienes, quizá por el efecto Dunning-Krugger.

Pero de dónde vienen las distorsiones cognitivas y por qué es necesario identificarlas y modificarlas. Lo vemos a continuación en el siguiente artículo:

Base teórica, terapia racional emotiva de Albert Ellis

En 1962 Albert Ellis presentó su modelo o teoría en el que explica por qué ante un mismo evento diferentes personas reaccionan de maneras diferentes. Es decir, por qué hay gente que ve el vaso medio lleno y otros medio vacío.

Básicamente, la teoría parte de que existen unos acontecimientos activadores. Unos hechos totalmente objetivos que nos suceden y plenamente objetivables. Por ejemplo, me acaban de despedir del trabajo, llevaba un total de 8 años en la empresa, el jefe me ha reunido en su despacho y me ha entregado una carta en la que me comunicaba que prescindían de mis servicios, he firmado y me he ido. Es decir, me han echado del trabajo.

A partir de esos acontecimientos activadores desarrollamos unas creencias, unos pensamientos. En definitiva una interpretación de los hechos que hemos vivido. Esta es la parte subjetiva de los hechos que vivimos, donde hay personas que ven el vaso medio lleno y otras medio vacío. La mente tiende a simplificar los acontecimientos y hacer interpretaciones rápidas, pensamientos muy fugaces que damos como válidos. Siguiendo con el ejemplo las creencias serían, he perdido el trabajo y nunca más voy a encontrar un trabajo igual, voy a ser un total infeliz y nadie me va a querer, mi vida se va por la borda sin remedio.

Las creencias tienen unas consecuencias. El fallo común y la clave de la teoría es que normalmente se piensa que son los acontecimientos activadores los que provocan las consecuencias, pero no son los acontecimientos, porque si no a mismos acontecimientos todo el mundo reaccionaría igual, todo el mundo vería el vaso medio vacío. Las consecuencias en este caso serían que la persona entra en un estado depresivo que se va realimentando. Más cree que no va a ser capaz de encontrar un trabajo, menos lo busca y más es rechazado por su entorno, se cumple su profecía.

Distorsiones cognitivas

Por eso resulta muy importante identificar estos pensamientos o creencias irracionales, y así evitar esas consecuencias, que generan distorsiones cognitivas.

A continuación describimos algunas disonancias cognitivas comunes:

Ejemplos de distorsiones cognitivas más comunes:

  • Los debería. Partimos de que es necesario tener muy en cuenta el lenguaje interior, con nosotros mismos. Hay en muchas ocasiones en que nos ponemos obligaciones donde no las hay. Debería ganar más, debería tener más éxito, debería practicar más deporte. O a veces son con los demás, me debería haber llamado, tendría que estar más pendiente de mí, etc. Estas obligaciones, que en realidad no lo son generan mucho malestar y son fuente de consecuencias emocionales, la mayor parte de las veces, muy indeseables. Por ejemplo, debería ir más al gimnasio, y como no cumplo soy una mala persona que no merezco nada
  • Pensamiento polarizado o dicotómico. Una de las distorsiones cognitivas más típicas en la anorexia. En muchas ocasiones tendemos a adoptar posturas dicotómicas, o lo hago bien o lo hago mal, o es bueno o es malo. Muchas veces, esta simplificación nos quita de pensar en exceso, aunque no deja de ser una simplificación y puede hacer que dejemos de tener en cuenta detalles importantes que nos lleven a conclusiones erróneas. Por ejemplo, un chico invita a una chica a salir, esta le dice que no, el chico a partir de ese detalle cree que es un completo inútil.
  • Sobregeneralización o generalización excesiva. A partir de un hecho concreto se generaliza a todos los ámbitos. Por ejemplo, la persona que hablábamos antes que buscaba trabajo, hace 2 o 3 entrevistas y no le llaman, de ahí infiere que sus amigos van a dejar de llamarle y que su novia le va a dejar, una cosa no tiene que ver con la otra pero se sobregeneraliza.
  • Personalización. Esta distorsión sería relacionar los hechos que ocurren con uno mismo. Por ejemplo, mi pareja se encuentra triste porque yo no tengo las cualidades necesarias para hacerla feliz. Está claro que en la vida de su pareja, intervienen muchos factores, su historia personal, familia, trabajo, etc. La pareja es únicamente uno más. Atribuirle su estado de tristeza a nuestro modo de ser es una clara personalización.
  • Inferencia arbitraria. Otra de las distorsiones cognitivas más comunes, y cabe decir que es una de las claves para generar ansiedad. Sería adivinar los acontecimientos futuros o adivinar los pensamientos de los demás a partir de unos hechos que puede que no tengan nada que ver. Por ejemplo, mi novia hoy no me ha llamado, seguro que está pensando en dejarme y por eso no me llama, si me quisiera me llamaría. Está claro que el hecho de no llamar no tiene por qué estar relacionado con dejarle, si quiere dejarle, quedará con él y se lo dirá.
  • Razonamiento emocional. Esta es otra de las distorsiones cognitivas más comunes, ya que tendemos a guiarnos en nuestros razonamientos por las emociones. Es evidente que las emociones nos van a dar pistas de las cosas que nos suceden, pero no serán adecuadas si obviamos todo el resto de la información. Imaginemos una persona que tiene que dar una charla en público y siente el típico miedo escénico, ese miedo (emoción) lo interpreta como una incapacidad (si me siento nervioso es porque no valgo para hablar en público), y esta incapacidad se cumple para no poder dar discursos.
  • Abstracción selectiva. La abstracción selectiva sería otra de las distorsiones cognitivas más trabajadas en consulta. Consiste en tener en cuenta un solo dato, y dejar fuera el resto, obteniendo así una opinión distorsionada de la realidad. Por ejemplo, hoy no me ha llamado mi novia, no se ha acordado de mi, eso es porque no me quiere. En ese razonamiento no ha tenido en cuenta que tiene un trabajo muy absorbente, que hay una amiga que tiene un problema y ha tenido que hablar con ella, que se ha levantado con dolor de cabeza y que no tenía ganas de hablar. Por tanto, cogemos un dato y no tenemos en cuenta el resto.

Para evitar y combatir estas distorsiones cabe hacerse preguntas al respecto. ¿Lo veo igual que los demás? ¿Hay alguna información que no estoy teniendo en cuenta? ¿Qué factores objetivos estoy teniendo en cuenta?. Comentarlo con algún amigo para ver su punto de vista también será positivo.

Jordi Martínez psicólogo
Jordi Martínez, psicólogo

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